martes, 23 de agosto de 2011

¿Merentes: 7 x 7 = 36? … ¿Dónde terminarán el oro y las reservas después de esa cuenta?

El Diputado de la MUD Julio Montoya denunció el movimiento de las reservas internacionales de Venezuela; y puso el gobierno a correr con explicaciones bizantinas.

Venezuela tiene según el poco creíble BCV de estos tiempos 29 mil millones de dólares en reservas. Esa reserva constituyen el respaldo del valor de nuestra moneda, que sigue siendo el Bolívar, aunque ya no “fuerte”. Las llamadas reservas operativas (que según el BCV suman unos US$ 9 mil millones), y el flujo recurrentemente positivo que sobre las mismas produce el ingreso petrolero, son la garantía de que el país pueda cumplir todos sus compromisos con el exterior, destacando las importaciones de todo lo que hoy se consume en el país, crecientes pues la política cambiaria y la hostilidad frente a la inversión privada han convertido a Venezuela en una economía de puertos.

¿Qué explicaciones da el gobierno a esta maniobra que pretendían hacer de forma clandestina moviendo la reserva operativa desde bancos de EEUU y Europa a nuevas instituciones, y en su respectiva moneda local, ubicadas en China, Rusia y Brasil? ¿Qué justifica traer al país casi 300 toneladas de reservas en oro, hoy a buen resguardo bajo los bancos custodios reconocidos por los mercados internacionales? ¿Se imaginan el costo y aventura logística para trasladarlas? ¿Lo harán después de alguna manipulación? ¿Será posible luego negociar dichas reservas de oro con un certificado de custodia emitido por el régimen de Venezuela?

Pero sigamos con cada argumento del errático discurso del gobierno.

¿Cuestión de soberanía, como han dicho? ¿Doce años después lo descubrieron? El argumento es tan necio que no merece una línea adicional de análisis.

¿La crisis del capitalismo global? ¿Defendernos de un posible descalabro de EEUU y Europa? Por supuesto que diversificar riesgos en monedas de varios países podría ser una estrategia a discutir, en estas circunstancias mundiales. Pero si fuese el caso que viene el colapso catastrófico e irreversible de los EEUU y Europa, todos sabemos que no habrá economía del mundo fuera de riesgo. Ni la de China que tiene invertido hasta los tuétanos en deuda de EEUU. Además; ¿Obviar que el dólar americano es, a pesar de la crisis, una monedas refugio del globo? Creo que tampoco tiene solidez aquel argumento. Ridículo fajarse mas allá de lo dicho.



Puede haber algo de retórica electorera. De construir un discurso que afianza el disparate del socialismo del siglo XXI. Pero son la inseguridad, el desempleo, el costo de la vida y la falta de luz eléctrica, los temas que la gente quiere ver respondidos. Si aquella es la línea temática de campaña, se habría apoderado de ellos una sordera y ceguera terrible.

La maniobra tiene seguro otras explicaciones. Primero, es alarmante la opacidad del BCV. Alarmante y nunca antes vista. No cabe duda que traer el oro de la reserva a la custodia del propio BCV viene a contribuir a dicha opacidad, y a quien sabe que manipulación de las cuentas. Mañana podrían certificar tal o cual volumen de oro, sin que este allí, para reponer mágicamente reservas desaparecidas, o monetizarlas para financiar el insaciable gasto público.

Por otra parte, hay 30 mil millones de dólares en reclamos por expropiaciones contra Venezuela en el ICSID del Banco Mundial (instancia para resolver este tipo de conflictos según los acuerdos internacionales). La renuencia del gobierno a compensar los afectados no quedará sin respuesta, porque es principio universal (como en nuestra constitución) que no puede haber confiscaciones. Casos como el de Exxon han avanzado de forma muy desfavorable al país ¿Será todo esto para evadir riesgos de ejecución apoyados en países menos colaboradores con las autoridades que tramitan dichos reclamos?

Finalmente: ¿En qué bancos se invertirá la reserva operativa? ¿Habrá comisiones pagaderas a los interlocutores o intermediarios? No me extrañaría que se este montando un “Pote de Guerra” con comisiones y otros beneficios ocultos a quienes ejecutan esta maniobra. Puede ser eso, pero también puede ser la garantía que piden países como China, Rusia y Brasil para continuar sus esquemas de financiación y cooperación. Por ejemplo, los Chinos conocen las cifras, no la que nos recita el Ministro Ramírez, sino las de la Agencia Internacional de Energía. China buscan un certificado sobre nuestra reserva petrolera (no necesariamente la producción), que al final les de acceso a un cupo o una garantía de suministro petrolero de largo plazo a precios bajos. Saben que la producción exportable de PDVSA va palo abajo. ¿Qué mayor presión que tener una tajada de la liquidez de nuestras reservas internacionales en su sistema? Es decir, China, Rusia y Brasil podrían estar metiendo a Venezuela en su corralito, con una generosa propina a los operadores del régimen.

Todo esto parece un plan. Un plan que oculta y promueve corrupción. Un plan de respuesta ante un escenario muy adverso. Un plan peligroso en el cual nuevamente pierde el país.


Lo cierto es que el Presidente del BCV nos muestra una habilidad para los cálculos que nos pone a todos a pensar: Nelson 7 x 7?

domingo, 7 de agosto de 2011

Diálogo de la decadencia



En esta entrevista con JVR, en un tono confesional, se desnuda el caudillo militarista.

Reconoce aquí y allá, entre una y otra de sus respuestas, que todos los acontecimentos del 2002 fueron parte de un plan concebido para escalar en su proyecto hegemónico de poder. Un plan perverso ante los obstáculos planteados por la vitalidad de una sociedad democrática que el piensa ahora puede derrotar suprimiendo el capitalismo, luego de abandonar lo que piensa fue un erróneo manejo ortodoxo de la economía. Aquel plan, como esta entrevista, un ejercicio de provocación. La diferencia; ahora nadie le hace caso porque la alternativa esta dedicada a consolidar una mayoría popular ya expresada en elecciones regidas por su propio y amañado aparato electoral. 


El Teniente Coronel admite, luego de 12 años, que a su proyecto se lo traga la ineficiencia gubernamental. Que no hay liderazgo mas allá de su persona, y que no quiere diálogo con los sectores que disienten de su proyecto, a quienes define como "la burguesía" 


¿Una burguesía que suma el 60% de un país que piensa no debe gobernar mas allá del 2012?

Entrevistado obviamente por un amigo que le "pone la pelota" para que batee, pasa por alto su debilidad electoral, y asoma como siempre alternativas violentas si la democracia entra en curso de colisión con su revolución. Como sabe que es una aventura y que los deseos no preñan, en tono altivo y de provocación, dice que gobernará hasta el 2031 (le suma 10 años mas a una fecha de partida que comenzó por el 2012 y subió luego al 2021). Suena arrogante frente a la vida, que hoy le recuerda su vulnerabilidad. Es un grito desesperado. 


En su soberbia no comprende que la ineficiencia que admite se los traga cotidianamente es principalmente el resultado de un equipo de gobierno incapaz, del cual sigue prisionero, tanto como de las ejecutorias implícitas en su planteamiento ideológico, en el cual se reafirma con una terquedad delirante. Y lo peor, reconocer la ineficiencia de un gobierno y dejar frente al mismo a todos los responsables de dicha ineficiencia es "culpa in eligendo". Signos de la decadencia.

La realidad avanza. Se cierra un paréntesis histórico. 


Mientras ocurre este "diálogo de la decadencia" emerge una sociedad democrática, sencillamente mas dinámica y eficiente.

viernes, 29 de julio de 2011

La OEA en el Ojo del Huracán

Se cumplen diez años de la Carta Interamericana Democrática, cuya cláusula democrática es quizás una de las mas importantes herramientas existentes en el marco del derecho interamericano internacional. Coincide ello con las elecciones del 2012 en Venezuela, en este momento difícil para nuestra democracia, y con tiempos complicados para seguridad en las Américas.

El Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de los EEUU, aprovechando el difícil y crispado debate sobre la deuda y el déficit fiscal, propuso contribuir a la austeridad en el gasto articulándola con un objetivo de política internacional. Quitar el financiamiento de los EEUU de la OEA. El argumento: la OEA se ha convertido en una aliado del régimen de Hugo Chávez, un enemigo de los EEUU. ¡Que ceguera!

En primer lugar, las actividades y programas de mayor impacto de la OEA, que no son muchas, dependen en mas de un 50% de las contribuciones  o aportes especiales los EEUU, ya que el financiamiento ordinario de las cuotas de sus países miembros no le dan ni para el arranque. Por otro lado, falta un liderazgo americano mas propositivo. Se necesita que los EEUU vaya mas allá de la propuesta de libre comercio, ampliando el alcance de su política exterior, a través de la OEA, a los temas de cooperación para la democracia, la seguridad hemisférica, la lucha contra el crimen organizado y el desarrollo socioeconómico. Ese vacío ha permitido dos cosas. Primero, que los petrodólares faciliten una concentración de apoyos a favor del régimen del padecen los venezolanos y sus intenciones regionales (o que otros países clave sean neutrales frente a esto); y segundo, a una maniobra de dilución de la OEA como referente regional, concretamente con proyectos paralelos como UNASUR y otras instancias que ensayan una organización regional sin EEUU y Canadá.

Es cierto que el régimen Venezolano exhibe tendencias totalitarias, y su irresponsable política de acercamiento a países que poco cooperan en la lucha contra el terrorismo, aunado a la fragilidad institucional del estado venezolano, ha concluido en cierta complicidad con el crimen organizado. Pero también es un hecho que la lucha democrática Venezolana depende, en lo interno, de la unidad opositora para construir una mayoría electoral (cosa que viene avanzando exitosamente); y en lo externo, de una comunidad internacional vigilante del cumplimiento del derecho internacional bajo instancias multilaterales que impongan el respeto a la soberanía del pueblo venezolano y los derechos humanos. En ese sentido, la observación electoral técnica e integral de la OEA es una condición necesaria para asegurar el cumplimiento de esto último.

En consecuencia, la OEA y sus instancias institucionales, así como la aplicación de la Carta Interamericana Democrática son la herramienta mas poderosa que tiene la comunidad internacional para ayudar en la causa democrática Venezolana y promover la seguridad democrática hemisférica con iniciativas orientadas al desarrollo socioeconómico y la cultura de la legalidad con el fortalecimiento institucional necesario para derrotar los flagelos del narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción. Por tal razón, la única política coherente que puede tener EEUU para apoyar la democracia en Venezuela y promover la seguridad hemisférica es respaldar mas que nunca a la OEA. Para ello requiere canalizar y enfocar (nunca recortar) sus aportes financieros, y ejercer una diplomacia constante y persuasiva en el seno del Consejo Permanente de dicha organización. Lamentablemente, alguien no ha podido explicarlo a los Representantes Republicanos de la Florida Ileana Ros-Lehtinen y Connie Mac, así como a otros miembros del sector mas radical de la derecha que secuestran la mayoría de la cámara de Diputados.

Por su parte la OEA no ha hecho meritos para ganar credibilidad. Su Secretario General ejerce un mandato tímido que no asume competencias que tiene bajo el marco legal interamericano, subordinándose a un Consejo Permanente que opera como un Club de Presidentes. Mientras los países líderes de la democracia continental en América Latina están postrados mirando a Hugo Chávez sin saber que hacer (o aprovechando su insensato manejo de la chequera petrolera que dispone), EEUU se ha dejado atrapar entre el un inexplicable complejo frente a las infundadas acusaciones de golpismo que les hace Chávez, y la ausencia de una política exterior coherente y proactiva en las Américas, por encontrarse enfocados en otros conflictos internacionales. Allí es precisamente donde encuentran asidero el radicalismo y la ceguera de las propuestas radicales que han tomado cuerpo entre diputados del Congreso en EEUU; que se alimentan del escepticismo y cinismo con el cual se refieren a la OEA desde un ciudadano critico hasta intelectuales o especialistas.

El tema es complicado. Necesitamos una OEA fuerte y eficaz, pero la estructura se encuentra al borde del colapso. Así como se habla de “Estados Fallidos”, se podría hablar de “Multilaterales Fallidos”. La OEA encabezaría la lista, sobre todo si no actúa con liderazgo en el 2012 con relación a Venezuela; o si triunfan los que desean dejarla sin presupuesto.

¿Que hacer? Se necesitan cuatro cosas. 1) Que el liderazgo político de Brasil, Chile, México y Colombia en América Latina se manifieste junto a los EEUU y Canadá, comenzando por actuar en favor de la democracia venezolana en el 2012 con una vigilante observación electoral. 2) Que se proponga y ejecute una reforma institucional de la OEA con la cual se le pongan dientes a sus medidas, asegurando que la voz de todos los poderes públicos y la sociedad civil de los países puedan expresarse eficazmente ante la OEA. 3) Que la reforma de la OEA y su sistema resulten en mecanismos fuertes y con autonomía de actuación en marco del derecho interamericano internacional en la OEA. Por ejemplo: una fiscalía de los derechos humanos, un Ombudsman de la Carta Interamericana, un compromiso de todos los miembros frente a la Corte Interamericana (EEUU ha evadido esa responsabilidad), dotándola de mecanismos de ejecución eficaces que se apoyen en el derecho interno de todos los países miembros bajo el principio de universalidad del derecho internacional humanitario. 4) Que esa organización relanzada revitalice un esfuerzo multilateral para la cooperación y el desarrollo social y económico en las Américas.

¿Quién debería dar el primer paso? Obviamente el actual Secretario General José Miguel Insulza debería protagonizar estos planteamientos y movilizar a los países miembros. Si espera que otro lo haga puede pasar a la historia como el hombre que cerró la OEA. En cualquier caso, esperanzados que la barbarie no le gana este round a la civilización, nos toca pensar en alguien que pueda ser un sustituto con la estatura y el talante para hacer los cambios que necesita la OEA.

Abogando por el Cambio

Vivimos en tiempos de cambio. Tiempos interesantes donde las nuevas formas y herramientas de comunicación adquieren cada día mayor importancia, definiendo nuestras vidas e influyendo en nuestras opiniones, construyendo nuevos espacios para la participación democrática y el poder ciudadano.

Vivimos en tiempos que presentan difíciles desafíos en materia social y económica. La pobreza e iniquidades, el cambio climático global, el uso racional de los recursos naturales, el respeto a los derechos humanos, el desarme para la paz mundial, y el fortalecimiento de los sistemas democráticos, son temas y problemas prioritarios que hoy tienen afortunadamente expresión concreta en instrumentos del derecho internacional.

La globalización ha traído consigo aportes y retos en todos estos frentes, como el surgimiento de un mundo multipolar, con zonas de influencia económica y mercados relativamente integrados, coexistiendo con economías donde la informalidad y la subsistencia alcanza mas de la mitad de sus pueblos. En estas nuevas realidades todavía sigue pendiente promover la igualdad de oportunidades y la movilidad mas libre del factor humano o del factor laboral en la economía global, tal como se promueve el movimiento libre de capital y bienes. En este mundo global los trabajadores y sus sueños de felicidad siguen atrapados por las fronteras nacionales, dentro de las cuales muchos padecen como víctimas de dualismos socioeconómicos e injusticias que les obliga abrirse paso, como sea, para alcanzar esos sueños. A esos movimiento migratorios hay que verlos en su dimensión humana y encontrarle respuestas que acojan el derecho de todo ser humano a encontrar su felicidad y la seguridad de su familia, lo cual pone de relieve la realidad inter-dependiente en que vivimos, y la urgencia de modelos de cooperación internacional mas eficaces y dotados de suficientes recursos.

Finalmente, en ese envolvente proceso de cambios y globalización aparece la importancia de promover la tolerancia y la diversidad; la pluralidad y el pluralismo, dejando atrás visiones elitistas que suponen la primacía o hegemonia de alguna cultura, religión, grupo social o gobierno, por vias de facto que ignoran el derecho de otros.

Nuestra idea es contribuir a la comprensión de nuestra realidad con objetividad; y a la búsqueda de equilibrios, consensos y soluciones justas pero compartidas con relación a los temas y problemas de nuestro tiempo. Te invitamos a mirar alto, esperar lo mejor para todos, participando en "Tribuna".