martes, 24 de mayo de 2016

Almagro, Zapatero y la crisis

El Nacional, 22 de mayo 2016
Días difíciles se avecinan para Venezuela. Las soluciones políticas a la crisis no pueden seguir el ritmo del rápido deterioro social y económico. Ya no hace falta exponer cifras y argumentos, la magnitud de la crisis se suda a diario en las calles del país, al punto de que manifestar es una actividad complicada ante el agobio que suponen las múltiples diligencias y recorridos que es preciso hacer para conseguir lo básico (y cuando se consigue, su costo más que duplica el precio pagado un par de semanas atrás). El drama humanitario en materia de salud es tan descarnado que todavía a muchos en el exterior les cuesta entender cómo pudo, una de las naciones con mayor riqueza natural de Latinoamérica, potencia energética no solo por ser país petrolero, sino por sus recursos hídricos y gasíferos, llegar a tan precaria situación, que incluye el espantoso déficit de suministro de energía eléctrica, por efecto de una corrupción atroz.
Nadie da crédito a lo que escucha, pero las imágenes hablan más que mil palabras.
En ese contexto, esta semana escaló la confrontación entre Nicolás Maduro y Luis Almagro, secretario general de la OEA. Sin saber si la voz de Almagro tiene resonancia en el Consejo Permanente de la OEA, y sin poder identificar que algún país miembro de la organización haga solicitud formal ante dicho Consejo, mucha gente escucha… y algunas voces especialmente sonoras en la opinión pública hablan de la activación de la Carta Democrática. La inmensa expectativa que esto ha despertado nos conduce a pensar que este asunto exige una reflexión que nos permita entender cómo se come este plato de la aplicación de la Carta Democrática, asumiendo que fuese posible su concreción.
Si se aplicase la Carta Democrática de la OEA al caso de Venezuela, todo desembocaría en una instancia de diálogo entre gobierno y oposición; específicamente, entre el Ejecutivo Nacional, el Congreso y el TSJ, para encauzar el conflicto en el marco constitucional, previo reconocimiento de ambas partes del conflicto político. Este diálogo podría pasar por acuerdos espinosos, que irían desde la liberación de presos políticos hasta un posible proceso de amnistía y reconciliación en el que se encuentren reflejadas las demandas de ambos sectores, pues hasta ahora el proyecto de amnistía es expresión de las justas demandas del campo opositor.
Finalmente, estaría en la agenda, como ocurrió con la mesa de negociación y acuerdos coordinada por el ex-presidente Gaviria junto al Centro Carter, el asunto crucial del referendo revocatorio, para viabilizar su convocatoria. Y quién sabe si, para cimentar las bases de una transición, lograr garantías electorales en torno a las elecciones regionales.
Si no se diera una instancia de encuentro como la descrita, si el gobierno mantuviese su hostilidad al diálogo ante la invocación de la Carta Democrática, la primera consecuencia sería la exclusión de Venezuela del sistema interamericano. En palabras sencillas, nos expulsarían de la OEA; en cuyo caso, el gobierno podría quedar librado de un compromiso que le estorba tanto como la Constitución.
Sí, amigo lector, la aplicación de la Carta Democrática es, en el mejor de los casos, la base para iniciar un proceso de diálogo y negociación política. No es una fórmula mágica para lograr la salida de Maduro de la Presidencia; y mucho menos, una forma de intervención extranjera de equivalente efectos. Aplicar ese instrumento es entrar en un proceso de negociación, tal como el que en este momento se proponen los ex presidentes Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá), con el apoyo de UNASUR y posiblemente del Vaticano. Si se logra ensamblar con fortuna este entramado que apenas comienza, también podría incluir otros facilitadores para cuestiones específicas, pero sobre todo destrancar el camino al revocatorio.
Entonces, ¿por qué no agarrar el rábano por las hojas y comenzar de una vez con esto, en lugar de crear expectativas en torno al periplo de la OEA y la Carta Democrática? Parece lo lógico, lo más sensato, lo que nos podría poner a las puertas del cambio que pide a gritos el país... Sí, pero no es fácil. Es cuesta arriba lograr una simetría entre los morosos tiempos de la política, y lo acelerado y urgente de la crisis económica. Para ello, en el marco de aquel proceso, el país tiene poco tiempo para que un clima de cooperación entre el sector privado y el gobierno, esto último es más urgente. Y, si no se atiende ya, las consecuencias podrían ser irreversibles.
Se avizoran tiempos complejos. Confiemos en que se impondrá la buena fe, la fortaleza de ánimo y las decisiones fraguadas con la vista puesta en el bien de Venezuela. Toda nuestra esperanza está concentrada en las bondades del diálogo y el buen avenimiento entre todos los sectores del gran paisaje nacional.

Revocatorio y elecciones regionales

El Nacional, 15 de mayo
Esta semana los líderes de la alternativa democrática venezolana continuaron su presión de calle en camino al referendo revocatorio presidencial.
El Gobierno, por su parte, ha develado su plan: dilatar esto hoy y siempre, pensando que puede relegarlo al año próximo, para no arriesgar el control de la Presidencia, que quedaría en manos de quien sea el Vicepresidente. Y quedó claro también que intentarán intimidar al opositor en la calle con represión y una estrategia de burlas y fintas que lo frustren y desmoralicen. Sueñan, incluso, con un rebote económico favorable: apuestan, sin base alguna, a la recuperación de los precios del petróleo. Vano espejismo. Pero también necesitan que la Unidad Democrática pierda la paciencia y se salga de la avenida del revocatorio, perdiendo la legitimidad de que hoy goza.
Eso no parece que vaya a ocurrir, porque está bien claro que los demócratas no podemos equivocarnos. La única senda posible es la que nos lleva al revocatorio. Por ese camino, constitucional y pacifico, que ha sido eficiente para reagrupar y consolidar las fuerzas de la Unidad, se debe continuar transitando, contra viento y marea. Es sencillo, esa es la ruta respaldada por la comunidad internacional, tanto como por la gran mayoría de los venezolanos.
El revocatorio es una solución. Sin distraernos en juicios de valor. Sea que ocurra ahora o el año próximo. Porque su resultado desembocará en unas elecciones o una transición negociada. En ese sentido, tiene mucha importancia la señal nuevamente enviada por El Vaticano para actuar como referente o instancia para alcanzar acuerdos, bien para aceitar el revocatorio, o para una transición. No perdamos de vista el hecho de que, por lo general, las transiciones las hacen los que salen y no los que entrarán al poder.
Llegados a este punto, me suenan los oídos con el murmullo de quienes me tachan de ingenuo y me recuerdan que esto es una dictadura de… cualquier calificativo que les pase por la cabeza. Les recuerdo que la estrategia binaria no funciona. No es en ese terreno de la confrontación adonde debemos llevar nuestra lucha, ni al empoderamiento de lo sectores más radicales del oficialismo.  
El uso de una estrategia como la que proponemos puede, incluso, quebrar la cohesión del chavismo con la expectativa de la convivencia democrática, aislando a quienes se atrincheran por miedo en el poder.
La estrategia político-electoral no puede ser binaria, ni en los medios de lucha (la ruta electoral) ni en el discurso político. Se debe combinar la presión institucional con la calle, siempre en forma pacifica y organizada. Pero también en ese plano es preciso acumular fuerzas, sumando la lucha y la movilización por las elecciones regionales en el contexto de la presión del revocatorio. Es fundamental convertir a los líderes regionales de la alternativa democrática, que serian gobernadores, en jefes de campaña del referendo revocatorio. Las elecciones regionales no son contingentes (no dependen del capricho del funcionario ni de la crispación de las circunstancias), están en el calendario constitucional y, lo que es crucial, el pronóstico de triunfo para la alternativa democrática que representa la Unidad es increíblemente prometedor.
Este recorrido político encuentra su cimiento en una narrativa nacional, incluyente, donde el cambio social y económico que se aspira impulsar, se articule con la descentralización del poder y los recursos fiscales en áreas vitales para el ciudadano como son los programas sociales, la educación, la salud, la seguridad ciudadana y la infraestructura.
Sin bajar la guardia en la lucha por el revocatorio, es preciso avivar la brega por la renovación por el poder regional. Nos acompaña la esperanza en el porvenir, el anhelo de dar por terminada esta etapa de fracaso, divisiones y estancamiento. Los demócratas no luchamos contra algo ni contra alguien, mucho menos contra hermanos conciudadanos. Nosotros luchamos por el país, la patria de todos, que están en las calles y que encontraremos al final del revocatorio.

Las falacias de Trump

El Nacional, 8 de mayo 2016
La narrativa de Trump en la campaña electoral ha resonado y sorprendido porque resulta inexplicable qué lo ha llevado a serabanderado del partido republicano, ¡el mismo que fundó Abraham Lincoln!, hoy en el trágicopredicamento que lo expone junto a una candidatura excluyente, hostil, xenofóbica, divisionista y falaz.
Y es que el discurso de Trump constituye una herramienta de movilización que apela a bajos sentimientos y falacias, proferidas paramovilizar a un extremo de la sociedad; y resuena en otros, porque se apoya en falsos supuestos cultivados por el propio partido republicano en los últimos años de obstruccionismo al presidente Obama. A veces escuchamos a Trump frases idénticas a las que repitieron como loros distintos voceros del extremismo republicano (incluyendo al mismo Cruz), solo que Trump lo hace de forma más estridente, amarillista, irresponsable... Atributos que por extravagantes dan rating en TV.
Pensemos en una de esas falacias de Trump: el asunto migratorio en los Estados Unidos.
Esta semana, en los "Latino Talks" del Latino Victory Project, organización para el empoderamiento de los hispano-estadounidenses, cuya junta directiva nos ha tocado presidir estos dos últimos años, afloró esta cuestión (entre otros tópicos vitales de los paneles magistralmente moderados por el líder demócrata Henry Muñoz y la actriz y activista Eva Longoria). En este evento resonaron voces como las de Fher y Alex de Maná; el chef y emprendedor de origen español, José Andrés; Diane Guerrero, activista, escritora y protagonista de la famosa serie "Orange is the new Black", quien representa la excelencia hispana en su campo, luego de pasar por la terrible adversidad que supuso verse separada de sus padres, cuando tenía 14 años,como resultado de una injusta deportación; el venezolano Horacio Gutiérrez, quien ha llegado a las más altas posiciones que puede aspirarse en el mundo corporativo multinacional de los EEUU (primero como consultor jurídico Global de Microsoft, y ahora de Spotify); la reconocida activista de derechos sociales y cambio climático, Sky Gallegos; y la vocera de la Ciudad de Nueva York, la líder boricua Melissa Mark-Viverito.
Al escucharlos y sintetizar sus perspectivas se comprueban hechos de relevancia que echan por tierra la falacia con la que Trump manipula audiencias, sembrando odio y división. Para eso están los datos del Pew Research Center (institución no gubernamental de mayor prestigio por su rigor estadístico e imparcialidad política), según el cual, primero, el flujo de inmigrantes mexicanos y centroamericanos sin documentación hacia los EEUU es inferior al de mexicanos en esa misma situación que han regresado a México. Desde la crisis económica del 2008, y dados los avances económicos y sociales en México, se puede afirmar categóricamente que la inmigración de indocumentados desde el país azteca viene en tendencia decreciente.
Segundo: Durante los últimos 8 años, el gobierno de EEUU ha llevado a cabo un récord de deportaciones, enfocándose exclusivamente en aquellas personas a las que no aplica ninguno de los beneficios migratorios o humanitarios que ha decretado el Presidente Obama.
Tercero: Las órdenes ejecutivas humanitarias del Presidente, (DACA y DAPA), se enfocan en dos supuestos, a saber, primero los llamados "dreamers" (jóvenes soñadores); y en segundo lugar, en las familias donde alguno de cuyos miembros consanguíneos inmediatos(hijos, hermanos) son americanos por nacimiento. En alguno de estos dos grupos se encuentran los casi 12 millones de "americanos sin documentos" que hacen vida honesta, de trabajo y estudio, en los Estados Unidos.
Cuarto: Las estadísticas del Departamento de Justicia revelan que, entre los distintos grupos étnicos, los hispanos son los que tienen menor propensión a los delitos violentos o contra las personas (y es también el grupo con más baja propensión a cometer violaciones), siendo el caso que la mayor parte de las detenciones tienen que ver con su situación migratoria, es decir, infracción de tránsito o falta que concluye en detención o encarcelamiento al quedar expuesto el problema migratorio que aqueja al implicado).
Quinto: Los más desgarradores datos sobre nueva inmigración indocumentada revelan que el problema se concentra en un grupo: los menores migrantes que vienen de Centroamérica. Niños y jóvenes cuyos padres los estimulan al encuentro con algún familiar residente en Estados Unidos para evitar que sean víctimas de la violencia de los carteles, o lo que es igualmente grave, terminen reclutados y al servicio del crimen organizado o las bandas violentas que azotan a esos países. Es una realidad aterradora, no se trata de movimientos migratorios por razones económicas. Es peor: constituyen un drama verdaderamente humanitario en el cual EEUU tiene una responsabilidad ineludible, sencillamente porque esos carteles de la droga y esa violencia que expulsa a la gente fuera de su país tiene su origen en el consumo de droga en Estados Unidos, incluida la marihuana, que ya es de consumo legal en varios estados de la Unión.
Sexto: Los hispanos figuran como una las primeras fuerzas emprendedoras de nuevos pequeños y medianos negocios en EEUU, representando el 28% de los nuevos emprendimientos, según las cifras del Censo y otras fuentes oficiales.
En consecuencia, el problema migratorio en los EEUU es hoy día básicamente un asunto de derechos humanos. Sencillamente, se trata de entregar documentación y abrir camino a la ciudadanía a 12 millones de familias trabajadoras y estudiantes de buena voluntad, quienes son, en los hechos, americanos sin documentos, reconociéndoles el derecho humano a una identidad nacional. Y se trata también de mantener familias unidas, porque no es humanitario y sería violatorio de los tratados de derechos humanos de los cuales EEUU es firmante, separar a menores de sus padres, o forzarlos a vivir fuera de su país de origen en estas circunstancias. Y, finalmente, se trata de un contingente humano mayoritariamente emprendedor, trabajador, honesto y respetuoso de las leyes. Que ama y aspira a seguir contribuyendo a la nación de la que se sienten absolutamente parte.
No existe entonces un problema migratorio en los términos que lo plantea Trump, quien en ese campo miente y manipula.
Por el contrario, como decía con su contagiosa energía positiva el emprendedor y chef José Andrés, en los "Latino Talks" del Latino Victory Project esta semana: "¡los inmigrantes no son el problema, son parte de la solución!"
A diferencia de Trump, quien lejos de ser la solución del partido republicano, es un gran problema del que no vemos cómo van a salir.

Abogando por el Cambio

Vivimos en tiempos de cambio. Tiempos interesantes donde las nuevas formas y herramientas de comunicación adquieren cada día mayor importancia, definiendo nuestras vidas e influyendo en nuestras opiniones, construyendo nuevos espacios para la participación democrática y el poder ciudadano.

Vivimos en tiempos que presentan difíciles desafíos en materia social y económica. La pobreza e iniquidades, el cambio climático global, el uso racional de los recursos naturales, el respeto a los derechos humanos, el desarme para la paz mundial, y el fortalecimiento de los sistemas democráticos, son temas y problemas prioritarios que hoy tienen afortunadamente expresión concreta en instrumentos del derecho internacional.

La globalización ha traído consigo aportes y retos en todos estos frentes, como el surgimiento de un mundo multipolar, con zonas de influencia económica y mercados relativamente integrados, coexistiendo con economías donde la informalidad y la subsistencia alcanza mas de la mitad de sus pueblos. En estas nuevas realidades todavía sigue pendiente promover la igualdad de oportunidades y la movilidad mas libre del factor humano o del factor laboral en la economía global, tal como se promueve el movimiento libre de capital y bienes. En este mundo global los trabajadores y sus sueños de felicidad siguen atrapados por las fronteras nacionales, dentro de las cuales muchos padecen como víctimas de dualismos socioeconómicos e injusticias que les obliga abrirse paso, como sea, para alcanzar esos sueños. A esos movimiento migratorios hay que verlos en su dimensión humana y encontrarle respuestas que acojan el derecho de todo ser humano a encontrar su felicidad y la seguridad de su familia, lo cual pone de relieve la realidad inter-dependiente en que vivimos, y la urgencia de modelos de cooperación internacional mas eficaces y dotados de suficientes recursos.

Finalmente, en ese envolvente proceso de cambios y globalización aparece la importancia de promover la tolerancia y la diversidad; la pluralidad y el pluralismo, dejando atrás visiones elitistas que suponen la primacía o hegemonia de alguna cultura, religión, grupo social o gobierno, por vias de facto que ignoran el derecho de otros.

Nuestra idea es contribuir a la comprensión de nuestra realidad con objetividad; y a la búsqueda de equilibrios, consensos y soluciones justas pero compartidas con relación a los temas y problemas de nuestro tiempo. Te invitamos a mirar alto, esperar lo mejor para todos, participando en "Tribuna".